Han pasado ya muchos años desde la primera vez que nos reunimos. Los recuerdos vagan cada noche por mi mente; muchos son buenos, memorias alegres, de aventuras y trabajo duro; otros más se vuelvven oscuros y se han llegado a aferrar a la memoria y a la piel, ardiendo, quemando como una herida que se niega a cerrar completamente. A veces pienso que es mejor dejar todo atrás; sinceramente, no creo que eso ocurra.